Para producir bienes y servicios necesitamos el trabajo de unas personas, unos recursos naturales, capital y un conjunto de tecnologías y conocimientos. Losfactores de producción son los elementos que el hombre emplea en la actividad productiva destinada a la elaboración de bienes y servicios. Esta combinación de elementos tiene lugar en las empresas de maneras muy diversas.
Los recursos naturales
El proceso de producción utiliza muchos recursos que ofrece la naturaleza: tierra, agua, aire, plantas, animales, minerales y fuentes de energía.
El “factor naturaleza” también llamado “factor tierra” o “recursos naturales” engloba todos aquellos recursos naturales con valor intrínseco , duraderos y susceptibles de ser explotados. Es precisamente el hecho de su sobreexplotación lo que le concede a este factor de producción cada vez mayor importancia, puesto que hemos pasado de una época en la que se creía que los recursos eran inagotables (bienes libres) a otra más consciente en la que sabemos que son escasos, que muchos de ellos llegarán a agotarse y que, en consecuencia, el desarrollo humano se verá afectado de una manera u otra.Algunos de estos recursos son renovables, es decir, no se agotan con su uso o se pueden regenerar (el caso de la energía solar, bosques repoblados, tierra de uso agrícola, etc...); otros son no renovables, si se agotan con el consumo y el ser humano no es capaz de renovar (el petróleo, el carbón, el gas natural, yacimientos minerales, etc...).
El trabajo
El trabajo es la actividad humana, tanto física como intelectual, necesaria para producir bienes y servicios. El “factor trabajo” es el más importante de los factores de producción puesto que combina todos los demás elementos del proceso productivo.
La mayoría de los trabajadores desarrollan su trabajo por cuenta ajena, es decir, los emplea una empresa o el Estado a cambio de un salario. Pero también hay trabajadores que son autónomos, es decir, que trabajan de manera independiente, estableciendo su propia organización y haciendo suyo el fruto de su trabajo.
En cada país existen unas leyes que regulan la actividad laboral. Por ejemplo, en España no se puede contratar a menores de 16 años, hay un salario mínimo por debajo del cual no se puede trabajar y la jornada laboral máxima es de 40 horas semanales.
El empresario y el empleado negocian las condiciones concretas de trabajo dentro de ese marco legal. Normalmente, estas condiciones se formalizan en un contrato de trabajo, en el que se especifican aspectos tales como el período de prueba, la duración del contrato (indefinido o temporal), el puesto y la categoría, las vacaciones y el salario.
A menudo, los intereses de empresarios y empleados difieren. Por ejemplo, los primeros pueden querer que sea fácil y barato despedir a los trabajadores, mientras que los empleados demandan contratos indefinidos y que sea muy difícil y costoso su despido.
Por eso, en muchos países desarrollados, especialmente europeos, las leyes que rigen la actividad laboral se establecen en complejas negociaciones entre el Estado, los empresarios y los empleados. En estas negociaciones, los empresarios están representados por la patronal y los empleados por los sindicatos.
El capital
El término capital suele asociarse popularmente al dinero. Sin embargo, en economía todos los recursos que no son naturales y que se emplean para producir bienes y servicios constituyen el capital. Se pueden distinguir tres clases de capital: físico, humano y financiero.
El capital físico está constituido por los elementos materiales, como edificios, maquinaria, herramientas, equipos informáticos, elementos de transporte, etc.
El capital humano hace referencia a la formación o cualificación de los trabajadores y a su experiencia. Generalmente, cuanto más cualificados y experimentados sean los trabajadores, mayor será la productividad de una empresa. Por esta razón, cada vez se hace más necesaria la formación permanente de los trabajadores.
El capital financiero es el dinero que se necesita para fundar una empresa y mantener su actividad. En ocasiones, los propietarios de la empresa tienen el dinero suficiente, pero muchas veces deben pedir préstamos o solicitar subvenciones de las administraciones públicas para iniciar la empresa o para continuar su actividad.
La tecnología
La tecnología es el conjunto de procedimientos utilizados para producir bienes y servicios. Según la tecnología empleada, se distinguen tres tipos de producción:
La producción manual es aquella en la que el ser humano proporciona la fuerza y el manejo de las herramientas. Por ejemplo, es el caso de un campesino labrando la tierra con una azada.
La producción mecanizada es aquella en la que la maquinaria proporciona la fuerza, pero es el trabajador quien maneja las herramientas.
La producción tecnificada es aquella en que las máquinas proporcionan la fuerza y controlan las herramientas, mientras los trabajadores se limitan a programar las máquinas y supervisar su correcto funcionamiento.
En la actualidad, la tecnología es determinante en el crecimiento económico. Los avances técnicos permiten incrementar la productividad de las empresas y ahorrar costes en mano de obra, que es sustituida por máquinas en las tareas mecánicas y repetitivas.
Pero no todos se aprovechan de los avances tecnológicos.
La tecnología suele ser costosa. Por eso, las empresas con mayores recursos económicos y ganancias son las que invierten más en nuevas tecnologías.
La tecnificación de las actividades económicas está condicionada por el tipo de actividad. Por ejemplo, resulta difícil mecanizar los servicios que presta un peluquero, pues son personalizados.
La tecnología ofrece enormes posibilidades, pero plantea algunos problemas, como la desaparición de puestos de trabajo o la marginación de los países más pobres que no participan del actual desarrollo tecnológico.
El conocimiento y el "saber hacer"
Los conocimientos de las personas constituyen un factor de crecimiento económico de primer orden. Por eso, si un país quiere tener una economía moderna y competitiva necesita contar con un sistema educativo y unos centros de investigación de calidad. Su papel es fundamental para desarrollar personas mejor preparadas para realizar su trabajo y capaces de crear nuevas ideas.
El "saber hacer" hace referencia al conjunto de conocimientos prácticos (técnicas, prácticas empresariales...) necesarios para realizar una actividad. Estos conocimientos se pueden adquirir por varias fuentes: de la educación, del trabajo diario y del entorno social.
La cultura y el grado de desarrollo de un país determinan el modo de producción o elaboración de los productos:
En los países poco desarrollados el factor predominante en la producción son los recursos humanos. Las actividades normalmente son artesanas
En una etapa más evolucionada se incorporan procesos de mecanización y aparece cierta división del trabajo
En las sociedades más industrializadas, el desarrollo tecnológico es elevado y se emplean sistemas productivos que incluyen una fuerte división del trabajo.
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Los recursos naturales
El proceso de producción utiliza muchos recursos que ofrece la naturaleza: tierra, agua, aire, plantas, animales, minerales y fuentes de energía.El “factor naturaleza” también llamado “factor tierra” o “recursos naturales” engloba todos aquellos recursos naturales con valor intrínseco , duraderos y susceptibles de ser explotados. Es precisamente el hecho de su sobreexplotación lo que le concede a este factor de producción cada vez mayor importancia, puesto que hemos pasado de una época en la que se creía que los recursos eran inagotables (bienes libres) a otra más consciente en la que sabemos que son escasos, que muchos de ellos llegarán a agotarse y que, en consecuencia, el desarrollo humano se verá afectado de una manera u otra.Algunos de estos recursos son renovables, es decir, no se agotan con su uso o se pueden regenerar (el caso de la energía solar, bosques repoblados, tierra de uso agrícola, etc...); otros son no renovables, si se agotan con el consumo y el ser humano no es capaz de renovar (el petróleo, el carbón, el gas natural, yacimientos minerales, etc...).
El trabajo
El trabajo es la actividad humana, tanto física como intelectual, necesaria para producir bienes y servicios. El “factor trabajo” es el más importante de los factores de producción puesto que combina todos los demás elementos del proceso productivo.La mayoría de los trabajadores desarrollan su trabajo por cuenta ajena, es decir, los emplea una empresa o el Estado a cambio de un salario. Pero también hay trabajadores que son autónomos, es decir, que trabajan de manera independiente, estableciendo su propia organización y haciendo suyo el fruto de su trabajo.
En cada país existen unas leyes que regulan la actividad laboral. Por ejemplo, en España no se puede contratar a menores de 16 años, hay un salario mínimo por debajo del cual no se puede trabajar y la jornada laboral máxima es de 40 horas semanales.
El empresario y el empleado negocian las condiciones concretas de trabajo dentro de ese marco legal. Normalmente, estas condiciones se formalizan en un contrato de trabajo, en el que se especifican aspectos tales como el período de prueba, la duración del contrato (indefinido o temporal), el puesto y la categoría, las vacaciones y el salario.
A menudo, los intereses de empresarios y empleados difieren. Por ejemplo, los primeros pueden querer que sea fácil y barato despedir a los trabajadores, mientras que los empleados demandan contratos indefinidos y que sea muy difícil y costoso su despido.
Por eso, en muchos países desarrollados, especialmente europeos, las leyes que rigen la actividad laboral se establecen en complejas negociaciones entre el Estado, los empresarios y los empleados. En estas negociaciones, los empresarios están representados por la patronal y los empleados por los sindicatos.
El capital
El término capital suele asociarse popularmente al dinero. Sin embargo, en economía todos los recursos que no son naturales y que se emplean para producir bienes y servicios constituyen el capital. Se pueden distinguir tres clases de capital: físico, humano y financiero.
La tecnología
La tecnología es el conjunto de procedimientos utilizados para producir bienes y servicios. Según la tecnología empleada, se distinguen tres tipos de producción:
En la actualidad, la tecnología es determinante en el crecimiento económico. Los avances técnicos permiten incrementar la productividad de las empresas y ahorrar costes en mano de obra, que es sustituida por máquinas en las tareas mecánicas y repetitivas.
Pero no todos se aprovechan de los avances tecnológicos.
La tecnología ofrece enormes posibilidades, pero plantea algunos problemas, como la desaparición de puestos de trabajo o la marginación de los países más pobres que no participan del actual desarrollo tecnológico.
El conocimiento y el "saber hacer"
Los conocimientos de las personas constituyen un factor de crecimiento económico de primer orden. Por eso, si un país quiere tener una economía moderna y competitiva necesita contar con un sistema educativo y unos centros de investigación de calidad. Su papel es fundamental para desarrollar personas mejor preparadas para realizar su trabajo y capaces de crear nuevas ideas.
El "saber hacer" hace referencia al conjunto de conocimientos prácticos (técnicas, prácticas empresariales...) necesarios para realizar una actividad. Estos conocimientos se pueden adquirir por varias fuentes: de la educación, del trabajo diario y del entorno social.
La cultura y el grado de desarrollo de un país determinan el modo de producción o elaboración de los productos:
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